sábado, 29 de septiembre de 2012

  EL PAPEL DE LOS/AS ECONOMISTAS EN LA SOCIEDAD

Me impactó tanto el artículo técnico del Rector de la Uned D. Juan A Gimeno que me veo en la obligación de darle difusión y poner el enlace aquí para quienes quieren seguir leyendo.
 
La Economía se fue olvidando de que era una ciencia social y quiso convencerse y convencer al mundo de que era una ciencia exacta, tan fiable como las experimentales consagradas tradicionalmente. La Economía quiso considerarse más cerca de la Física y la Química que de la Historia o la Sociología.

¿Puede alguien entender que todavía la mayor parte de la profesión académica crea que eso es así?


De aquel capitalismo empresarial se ha pasado a un capitalismo de predominio financiero y especulativo. No hablamos de economía sino de un auténtico casino donde se cruzan apuestas como si no existiera aspecto humano alguno detrás.

El capitalismo industrial, tan denostado y denostable en muchos aspectos, tenía al menos un cierto componente moral. El empresario era una persona que creaba puestos de trabajo, que veía y consideraba a los trabajadores como seres humanos. Las decisiones empresariales incluían entre sus variables de análisis las consecuencias sobre los puestos de trabajo, las repercusiones sociales.


Las decisiones llamadas económicas son ahora mayoritariamente tomadas en oscuros despachos sin alma, (incluso directamente por ordenadores que siguen criterios meramente matemáticos), sin respeto alguno a valores morales.

Así las cosas, la primera misión de un economista hoy debería ser luchar por recuperar nuestra auténtica misión. Y esta no es otra que contribuir a que todos los seres humanos puedan satisfacer dignamente sus necesidades. Y hacérselo ver a los colegas que olviden esta misión, esta perspectiva, esta obligación irrenunciable.

Perspectivas como la exigencia de Responsabilidad Social para todos los agentes económicos deben de dejar de ser adornos o juegos de artificio (como tantas veces parece) para convertirse en exigencias eficaces y generalizadas.

Como decía Keynes, a largo plazo las soluciones llegan demasiado tarde para millones de personas.